Esterilidad: una oportunidad de vida

Clínica PedrosaReproducción asistida y fertilidad

esterilidad

Alrededor del 17% de las parejas son infértiles, es decir, la esterilidad es un problema que afecta a 1 de cada 6 parejas, y según los especialistas va en aumento; pero, don´t worry! Esto no significa que no puedan concebir un hijo. En este artículo te lo explicamos.

Qué es la esterilidad

La esterilidad es la incapacidad, tanto por parte del varón como de la mujer, para concebir. Es decir, debido a un problema en los órganos sexuales o los gametos no es posible llevar a término un embarazo. Por otro lado, la infertilidad es la imposibilidad para finalizar la gestación con el nacimiento de un niño sano. Se considera que existe un problema de esterilidad o de infertilidad cuando no se ha podido tener un hijo vivo, después de un año de mantener relaciones sexuales sin utilizar algún método anticonceptivo, con la finalidad de procrear. La diferencia entre esterilidad e infertilidad no es solo conceptual porque los estudios encaminados a conocer las causas y los tratamientos orientados a su solución son totalmente diferentes.

Causas de la esterilidad

Para poder quedar embaraza deben darse una serie de etapas durante la ovulación y la fecundación en el orden correcto. En algunos casos los problemas que dan lugar a la esterilidad o infertilidad están presentes al nacer y en otros surgen a lo largo de la vida.

Las causas de la infertilidad pueden afectar a uno o ambos integrantes de la pareja. En los casos que se atribuye el problemas a ambas partes de la pareja no suele encontrarse la causa.

En el caso de los hombres se produce por diferentes factores:

  • Factor pretesticular: Alteraciones en las hormonas que estimulan al testículo (la LH y la FSH). No suele ser frecuente.
  • Factor testicular: Afectan a los testículo. Pueden ser genéticos, congénitos (de nacimiento) o adquiridos (infecciones).
  • Factor postesticular: Problemas en los espermatozoides una vez que han salido del testículo. Son las obstrucciones de la vía espermática, las infecciones seminales, presencia de anticuerpos antiespermáticos, alteraciones eyaculatorias y alteraciones coitales.

Otros factores que también intervienen pueden ser:

  • Exposición excesiva a ciertos factores ambientales, como los pesticidas y otras sustancias químicas, y la radiación. Consumir tabaco, alcohol, marihuana o tomar ciertos medicamentos, también puede afectar la fertilidad.
  • El cáncer y su tratamiento, puede afectar la producción de esperma.
  • Producción o función espermática anormal, y la ausencia o escasez de esperma a causa de testículos no descendidos, defectos genéticos, otras circunstancias a lo largo de la vida, enfermedades como la diabetes o infecciones tales como clamidia, gonorrea, paperas o VIH.

En el caso de la mujer los factores que influyen son los siguientes:

  • Factor cervical: Referido al cuello del útero, que conecta la vagina con el útero y con las trompas de falopio, donde se encuentra el óvulo tras la ovulación. Pueden existir alteraciones anatómicas o funcionales que interfieran en el recorrido que sigue el espermatozoide desde la vagina hasta una de las trompas, donde se produce la fecundación con el óvulo. Cuando hablamos de alteraciones anatómicas nos referimos posibles pólipos, quistes de ovarios y traumatismos ocasionales o causados por una cirugía.
  • Factor uterino: Pueden ser uterinas o endometriales. Las uterinas son más frecuentes y son malformaciones, miomas o tumores benignos, sinequias o adherencias a las paredes. Entre las endometriales, destacan las infecciones del endometrio, conocido como endometritis.
  • Factor tuboperitoneal: Son alteraciones en las trompas o en el espacio del tubo ovárico. Suele deberse a infecciones que producen inflamación de las trompas obstruyéndolas. Entre las causas no infecciosas, la más frecuente es la endometriosis, una enfermedad que consiste en la aparición de tejido del endometrio fuera de la cavidad uterina, concentrada en la mayoría de los casos en los ovarios y los ligamentos que fijan el útero a la pelvis. Este endometrio que se encuentra fuera de lugar “menstrúa” todos los ciclos, pero al no tener un canal natural de evacuación, se acumula y adquiere una forma quística.
  • Factor endocrino ovárico: La anovulación crónica puede aparecer por una disfunción del hipotálamo y la hipófisis, por la que esta glándula no produce suficiente cantidad de gonadotrofinas (LH y FSH) y el ovario no se estimula.
  • Factores relacionados con el estilo de vida: El estrés, la alimentación o la práctica extrema de ciertos deportes pueden alterar el equilibrio hormonal femenino. Tanto en el hombre como la mujer, los factores psíquicos y emocionales influyen en la capacidad repriductiva. 

Factores de riesgo

Muchos de los factores de riesgo para padecer esterilidad son compartidos por ambos sexos, alguno de ellos son:

  • La fecundidad de una mujer disminuye gradualmente con la edad, a partir de los 35 años, y cae rápidamente después de los 37 años. Los hombres de más de 40 años pueden ser menos fértiles que los hombres más jóvenes, y sus hijos pueden ser más proclives a ciertas afecciones como trastornos psiquiátricos o ciertos tipos de cáncer.
  • Consumo de tabaco. Si algún miembro de la pareja fuma tabaco o marihuana, la probabilidad de embarazo es menor. Los abortos espontáneos son más frecuentes en las mujeres que fuman. El fumar puede aumentar el riesgo de padecer disfunción eréctil y de presentar un conteo de espermatozoides bajo en el caso de los varones.
  • Consumo de alcohol. Evita consumir alcohol si buscas quedarte embarazada. El consumo de alcohol aumenta el riesgo de que se produzcan defectos de nacimiento y puede contribuir a la infertilidad. En el caso de los hombres, el consumo excesivo de alcohol puede disminuir el conteo y la motilidad de los espermatozoides
  • Tener sobrepeso o estar por debajo del peso saludable. Tener un estilo de vida inactivo y tener sobrepeso o por el contrario estar por debajo del peso adecuado son factores que pueden aumentar el riesgo de presentar esterilidad.
  • Problemas con el ejercicio. No realizar suficiente actividad física o por el contrario realizar ejercicios intensos aumenta el riesgo de presentar esterilidad.

Prevención para no ser esteril

Es verdad que algunos tipos de infertilidad no pueden prevenirse. A continuación enumeramos los factores que podemos cuidar para protegernos:

  • Evitar mantener relaciones sexuales sin utilizar protección para evitar las enfermedades de transmisión sexual y por tanto, la infertilidad futura.
  • Vacunación contra las paperas (triplevírica).
  • Mantener una dieta, peso y realizar ejercicio con moderación
  • Limita el consumo de cafeína
  • No tomes medicamentos que pueden afectar la fertilidad
  • Evita el consumo de alcohol, drogas y tabaco .

Tipos de esterilidad

Se pueden distinguir los siguientes tipos de esterilidad y infertilidad:

  • Infertilidad primaria: Ocurre cuando el hombre y la mujer consigue una gestación, pero no llega a término con un recién nacido vivo.
  • Infertilidad secundaria: En esta ocasión la pareja, tras un embarazo y parto normales, no consigue una nueva gestación a término con recién nacido vivo.
  • Esterilidad primaria: Si tras un año y medio de mantener relaciones sin métodos anticonceptivos, la pareja no ha conseguido el embarazo se produce la esterilidad primaria.
  • Esterilidad secundaria: Se produce cuando el hombre y la mujer, tras haber sido padre una primera vez, no logra una nueva gestación en los dos o tres años siguientes de mantener relaciones sexuales sin anticonceptivos.

Diagnóstico de personas estériles

Para un diagnóstico es necesario pedir ayuda y asesoramiento a un médico especializado. Para confirmar un diagnóstico, el médico realizará una serie de pruebas al hombre y la mujer. A continuación las detallamos;

Las pruebas compartidas para el hombre y la mujer son:

  • Anamnesis: Entrevista con la pareja para determinar antecedentes familiares, conocer su vida sexual, características de la menstruación de la mujer, enfermedades anteriores, consumo de drogas, medicamentos, hábitos alimentarios, deportivos y laborales, etc.
  • Exploración física: Pruebas complementarias para detectar malformaciones, anomalías o enfermedades.

Las pruebas específicas para el hombre:

  • Espermiograma:  Estudian el semen, movilidad, cantidad y anatomía de los espermatozoides, eyaculaciones insuficientes o anómalas, etc.

Las pruebas específicas para la mujer:

  • Estudio de la temperatura basal: Se comprueba si la menstruación es regular.
  • Análisis hormonales: Consiste en la búsqueda del nivel plasmático de progesterona los días 22 ó 23 del ciclo. También se detectan posibles trastornos endocrinos.
  • Biopsia de endometrio: Análisis de una muestra de tejido para detectar anomalías o enfermedades que impiden la implantación del cigoto.
  • Ecografía transvaginal: Se utiliza para visualizar malformaciones o anomalías anatómicas.
  • Laparoscopia: en esta prueba se observa el abdomen y la pelvis con la introducción de un instrumento óptico, que evalúa los órganos genitales internos y determinar la presencia de adherencias y la existencia o no de endometriosis.
  • Histeroscopía: Se llama así a la observación ocular del útero mediante un instrumento llamado histeroscopio. Es útil para el diagnóstico de pólipos endocavitarios y adherencias uterinas.
  • Histerosalpingografía: Radiografía del útero y las trompas con una sustancia de contraste que se inyecta desde el cuello del útero.
  • Prueba postcoital o test de Sims-Huhner: Evalúa la interacción de los espermatozoides con el aparato genital femenino. Para ello, se obtiene en el momento ovulatorio y tras transcurrir entre 5 y 15 horas del mantenimiento de una relación sexual, una muestra del moco cervical que se analiza para determinar sus características físicas y la presencia de espermatozoides.

Tratamientos para personas estériles

La técnica elegida dependerá de la causa que provoque la infertilidad.

  • Inducción ovárica (IO)

La estimulación ovárica consiste en conseguir una óptima maduración de uno o varios óvulos. El porcentaje de embarazo oscila entre el 15 y el 25% por ciclo de tratamiento. Está indicada en los casos de anovulación y para potenciar la eficacia de la inseminación artificial. La IO consiste en la estimulación de la ovulación con preparados hormonales, que se administran por vía oral o inyectados (las hormonas gonadotrofinas) a partir del segundo o tercer día del ciclo.

El especialista realizará controles periódicos con ecografías para ver el número de folículos que genera la mujer y, en su caso, el mejor momento para realizar la inseminación artificial. Cuando se presentan tres o cuatro folículos, se suele cancelar el ciclo a fin de evitar el embarazo múltiple y un cuadro denominado hiperestimulación ovárica.

Es la introducción de semen en el cuello del útero femenino mediante una delgada cánula o catéter. El semen puede ser de la pareja o de un donante anónimo (procedente de un banco de semen, donde se guarda congelado); esta segunda opción está especialmente indicada en caso de que el hombre padezca enfermedades hereditarias.

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Esterilidad: una oportunidad de vida
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Esterilidad: una oportunidad de vida
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La esterilidad es la incapacidad, tanto por parte del varón como de la mujer, para concebir. Alrededor del 17% de las parejas son infértiles
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