Oncología Ginecológica


Diagnóstico y tratamiento del cáncer ginecológico

Al hablar de oncología ginecológica estamos haciendo referencia a todos aquellos procesos cancerígenos que afectan directamente a la mujer, por lo que hablamos de cáncer de mama, ovario, cuello uterino, etc.

El estudio del cáncer ginecológico ha experimentado una fuerte evolución en cuanto al estudio del diagnóstico y tratamiento, así como de las técnicas quirúrgicas. En general, podemos decir que el elemento fundamental a la hora de considerar las claves para la curación de este tipo de patologías, sigue siendo la precocidad en la detección. Con ello, no solamente se aumenta, como decimos, el índice de éxito en la erradicación de la enfermedad, sino que obtenemos otros beneficios como la posibilidad de administrar tratamientos más suaves y reducir, con ello, los efectos perniciosos sobre la paciente de terapias agresivas.

La importancia de la localización a tiempo del cáncer en el ámbito de la oncología ginecológica, ha otorgado una relevancia crucial al hábito de realizar revisiones periódicas con pruebas como ecografías, mamografías o resonancias, que se han convertido en prácticas recomendadas por cualquier clínica de salud y, por supuesto, en Clínica Pedrosa, donde ponemos especial énfasis en comprobar cualquier indicio que pueda sugerir la presencia de alguno de los siguientes tipos de cáncer:

  • Cáncer de ovario: No es la clase de cáncer más frecuente en mujeres, pero sí se encuentra entre los tres primeros. Su gravedad se explica fácilmente si decimos que llega a integrar casi la mitad de las causas de muerte en mujeres en el ámbito de la oncología ginecológica.
    Una vez más, la detección precoz es fundamental para contar con posibilidades de curación en este cáncer, para la cual es necesario practicar ecografías intravaginales en las revisiones y aplicar, en caso de que se descubra a tiempo el cáncer, las técnicas laparoscópicas para intervenir la zona. Otra posibilidad sería prescribir un tratamiento que se considere que ofrecerá los mismos o mejores resultados, resultando siempre menos invasivo que la operación.
  • Cáncer de útero: Se trata del cáncer más común respecto de la zona genital femenina en el mundo y el segundo más frecuente en todo el ámbito de la oncología ginecológica, sólo superado por el cáncer de mama. Eso sí, si atendemos a los datos en España, resultan más frecuentes el cáncer de ovario y el de endometrio.
    Con la detección precoz de este cáncer, se ha de dar lugar, normalmente, a una intervención quirúrgica.
  • Cáncer endometrial: El cáncer de endometrio sí que se presenta como el segundo más frecuente en España en la oncología ginecológica, sólo superado por el de mama. Este dato nos obliga a seguir recomendando siempre, desde nuestra clínica, la realización de pruebas periódicas para el descubrimiento a tiempo de la enfermedad, en este caso, también utilizando la ecografía vaginal, así como la posterior histerescopia diagnóstica para confirmar posibles resultados sospechosos obtenidos con la ecografía.
  • Cáncer de mama: Ya sabemos que el cáncer de mama es la patología cancerígena estrella de la oncología ginecológica debido a su extendida incidencia sobre la población femenina, siendo el más frecuente de entre todos los tipos de cáncer que afectan a la mujer.
    La respuesta de esta patología al tratamiento es muy satisfactoria, siempre que se haya diagnosticado precozmente para lo cual, una vez más, se vuelven imprescindibles las revisiones médicas para la práctica de mamografías y ecografías mamarias.

Si se revelara necesaria la intervención quirúrgica, es importante que cuentes con profesionales preparados y experimentados para lograr resultados satisfactorios desde el punto de vista de la salud y, por supuesto en un segundo plano, pero sin olvidar su importancia, de la estética.

Diagnóstico y tratamiento del cáncer ginecológico

Abordaje de la oncología ginecológica integral y multidisciplinar

En Clínica Pedrosa insistimos una y otra vez en que pretendemos obtener la excelencia en nuestra actuación con la combinación de la preparación y experiencia, junto con la innovación y aplicación de las técnicas más revolucionarias. El caso del abordaje oncológico integral podría ser un ejemplo perfecto de lo que queremos expresar con ese razonamiento.

Efectivamente, la oncología ginecológica tradicional ha transitado en las últimas décadas por la exploración y evolución de las técnicas de diagnóstico, con el perfeccionamiento de las mismas así como de los tratamientos y procedimientos quirúrgicos. Todos los avances en estos campos son inmediatamente incorporados en nuestro centro pero, en nuestro interés por explorar todas las vías posibles para abarcar cuantas posibilidades de mejorar, no solamente la calidad de vida de las pacientes que sufren el cáncer, sino también los efectos beneficiosos de los tratamientos aplicados, decidimos integrar en nuestro servicio las modernas técnicas de abordaje oncológico integral.

Se trata de procedimientos que sirven como complemento de las técnicas médicas de oncología ginecológica habituales y que pretenden, precisamente, potenciarlas para que ofrezcan resultados más positivos. Estas medidas, llamémoslas alternativas, están ya ampliamente extendidas en lugares como Estados Unidos, siendo así que en Europa y, específicamente, en España, apenas han iniciado su recorrido, siendo prácticamente imposible que en un centro público sanitario podamos encontrarlas a disposición de las pacientes.

Estas técnicas se dividen en cuatro ámbitos: medicina mente-cuerpo; prácticas biológicas; prácticas de manipulación y terapias energéticas. Las tres últimas van relacionadas con el ámbito de las plantas y beneficios que se puedan obtener del mundo vegetal (en el caso de las prácticas biológicas), de la osteopatía, quiropráctica, etc (en el caso de las prácticas de manipulación) y de las terapias de biocampo y bioelectromagnéticas (en el caso de las terapias energéticas).

Por su parte, la medicina mente-cuerpo consiste en las técnicas que se dirigen a disminuir al máximo posible el estrés que se genera en el organismo en general como resultado de la presencia de la enfermedad. Se trata de mejorar la calidad de vida de la paciente aquejada de cáncer, logrando que su cuerpo presente un estado de bienestar mayor. Para lograr este resultado, se implica a la mente de la paciente, trabajando en su capacidad psicológica, para que logre dominar con ella su propia función orgánica y controlar mejor los síntomas de la enfermedad.

Estas técnicas abarcan actuaciones de meditación, relajación y relajación progresiva, imaginación guiada, intervenciones psicosociales, entrenamiento autogénico, etc.

Los beneficios de la medicina mente cuerpo, también en el ámbito de la oncología ginecológica, se pueden resumir en los siguientes resultados positivos en la paciente: Evolución positiva de la concepción de su estado físico, logrando que llegue a dominar su propia autorregulación corporal; eliminación de los hábitos de conducta, emocionales y de cognición que perjudican su estado físico; reforzamiento de su entereza mental para hacer frente a la enfermedad; desarrollo de la capacidad para practicar técnicas de relajación; reforzamiento del sistema inmunológico general, previniendo aparición de nuevas enfermedades; si la paciente se encuentra en un estado crónico de su enfermedad, mejora su calidad de vida, en el caso de hallarse en un proceso de recuperación, se reducen los tiempos para lograr la sanación total.

Entendemos que se trata de prácticas que, aun hoy en día, encuentran cierto recelo respecto de su eficacia por parte de algunos especialistas, pero lo cierto es que la comunidad científica general ya ha entendido como innegables los beneficios que aportan estos procedimientos, acompañando siempre a los tratamientos o intervenciones habituales previstas para cada caso que nos encontremos en oncología ginecológica.


Abordaje de la oncología ginecológica integral y multidisciplinar

Asesoramiento con técnicas de imagen avanzadas

Si nos centramos en el cáncer más común en el ámbito de la oncología ginecológica, como es el cáncer de mama, a día de hoy la prueba más importante y empleada también en nuestra clínica es la mamografía. Se trata de una prueba esencial en la detección de posibles anomalías cancerígenas y que, por consiguiente, es innegociable en cada revisión ginecológica que se realice la mujer.

No obstante, esta importante prueba también presenta ciertas dificultades y margen de error, especialmente en mamas de mujeres jóvenes que presentan una alta densidad. En estos casos, las imágenes obtenidas con la mamografía nos pueden conducir a errores y resultados falsos. Por este motivo, es más que aconsejable acompañar la mamografía con la realización de una ecografía mamaria. Debemos recordar que la ecografía usa la tecnología de ultrasonidos para captar, con el transductor, el eco rebotado de dichos sonidos sobre la superficie de la zona que queremos explorar para, a continuación, interpretar esos sonidos el ecógrafo en una imagen que se puede analizar en pantalla. Las nuevas técnicas y evoluciones de esta prueba han generado nuevos tipos de ecografías de alta resolución que nos dejan conocer mucho mejor el área explorada. En el caso de la mama, sin apartar la obligatoriedad de la prueba de la mamografía, la ecografía mamaria se ha convertido en un apoyo importante a dicha técnica para colaborar en los fines de la oncología ginecológica.

Además de estas técnicas, se están desarrollando nuevas pruebas en el ámbito europeo, dirigidas a mejorar el diagnóstico, hablamos de la mamografía por emisión de positrones (PEM) y el radar de banda ancha (UWB). Se trata de complejos sistemas que, no obstante, se prevé que faciliten resultados espectaculares en el campo del cáncer de mama y que, quizás pronto, puedan formar parte de nuestra batería de medios de detección precoz y diagnóstico preciso.

Mientras tanto, hemos de destacar la presencia de pruebas relativamente novedosas que han aportado un importante avance, no solamente en el campo de la oncología ginecológica, sino también en el de la oncología en general y otras áreas como la cardiovascular y la neurológica, como es el TAC (Tomografía Axial Computarizada), la resonancia magnética y el PET (Tomografía de Emisión de Positrones).

Asesoramiento con técnicas de imagen avanzadas

Cirugía de mínima invasión en oncología ginecológica

Frente a las formas de cirugía convencional en que se realizan grandes cortes con el bisturí y se llevan a cabo de forma abierta, la cirugía de mínima invasión (CMI) se está imponiendo en muchas de las intervenciones quirúrgicas de la cirugía ginecológica así como en otras muchas áreas de la medicina. Se pretende realizar la operación reduciendo al mínimo el efecto invasivo de la misma con nuevos sistemas de visionado de la zona a intervenir así como con innovadoras formas de abordar los tejidos.

Los nuevos sistemas de visión, incorporados también a la oncología ginecológica, van referidos a mecanismos de pequeña envergadura que se pueden introducir en el cuerpo y que incorporan cámara y luz, para trasladar la imagen captada a una pantalla mediante la que el profesional de la medicina puede seguir la operación. Al hablar de evolución en las técnicas de abordaje, nos referimos a los sistemas mediante los que, con los mismos mecanismos, se pueden aprovechar orificios  naturales del cuerpo o, en su caso, la realización de pequeñas incisiones para la introducción del instrumento.

La endoscopia, histeroscopia, laringoscopia, laparoscopia… Son técnicas que utilizan este sistema para examinar, diagnosticar e intervenir distintas zonas del cuerpo con la mínima afectación del cuerpo. Esta invasión reducida permite una recuperación mucho más rápida del paciente tras la operación, en ocasiones casi inmediata; una reducción importante de las molestias o dolor tras la misma; la provocación de una cicatriz menor con las ventajas de cara a la recuperación y respecto a los resultados estéticos, que ello conlleva; la menor exposición de los órganos internos a los agentes externos que pudieran resultar contaminantes, etc.

En el ámbito de la oncología ginecológica, encontramos la posibilidad de examinar cuello uterino y vagina por medio del endoscopio, así como la intervención de los posibles tumores en esa zona con la misma técnica; histeroscopias realizadas en la zona uterina para el diagnóstico y tratamiento de, por ejemplo, ciertos miomas; y por supuesto la cirugía laparoscópica, mediante la que se puede realizar la misma operación en áreas de la cavidad pélvica-abdominal, mediante el uso de una lente óptica que lleva incorporada luz gracias a la tecnología en fibra óptica

En el área de oncología ginecológica de Clínica Pedrosa, encontrarás a los profesionales más experimentados en el uso de las técnicas más novedosas para que el diagnóstico sea preciso, el tratamiento efectivo y las molestias mínimas, gracias a técnicas como las descritas.


Cirugía de mínima invasión en oncología ginecológica

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