Laparoscopia ginecológica: una cirugía mínimamente invasiva

Clínica Pedrosacirugía ginecológica

laparascopia ginecologica

Cuando a una paciente se le comunica que ha de someterse a una laparoscopia ginecológica para el tratamiento de su patología es frecuente sentir dudas e incertidumbre. Por ello, el conocimiento de esta intervención puede ayudar a disminuir “los miedos” que cualquiera puede sentir ante una operación. Además, las ventajas de esta técnica son múltiples frente las intervenciones quirúrgicas tradicionales como veremos a lo largo del artículo, tratándose de una técnica mínimamente invasiva.

¿En qué consiste la laparoscopia ginecológica?

La laparoscopia ginecológica es una de las expresiones de los numerosos avances tecnológicos en materia de intervenciones quirúrgicas en el campo de la ginecología. Se trata de una técnica que permite operar de un problema ginecológico sin necesidad de abrir el abdomen de la mujer, permitiendo al especialista visualizar el interior del abdomen y la pelvis de la paciente.

En realidad la laparoscopia es una técnica que no sólo se emplea en ginecología, sino que se aplica también en el resto de especialidades médicas gracias a sus múltiples ventajas que más adelante mencionaremos.

En concreto, la laparoscopia ginecológica consiste en realizar una pequeña incisión bajo el ombligo, a partir de la cual se introduce un tubo con una cámara de dimensiones muy pequeñas, el laparoscopio, el cual va a permitir visualizar los órganos internos de la paciente.

anestesia laparoscopia ginecológica

Desarrollo de la laparoscopia ginecológica

La laparoscopia, al tratarse de una cirugía, requiere de anestesia general, por lo que la paciente debe guardar las ocho horas de ayuno previo antes de la operación. Además la misma debe tomar un laxante el día anterior para tener los intestinos vacíos y conseguir una mejor observación de los órganos internos.
En primer lugar se realiza una incisión por encima o debajo del ombligo a través de la cual se inyecta dióxido de carbono al abdomen para que la pared abdominal se eleve y el cirujano disponga de un mayor espacio para poder trabajar y una mejor visualización. Posteriormente se introduce el laparoscopio para tener la visión del interior del abdomen y pelvis. Normalmente se requieren pequeñas incisiones adicionales para poder introducir los instrumentos necesarios para la operación (todos ellos de tamaño muy reducido: pinzas, tijeras, bisturí eléctrico, etc).

Las cicatrices tras la intervención son mínimas, ya que la incisión no llega a superar los 10 milímetros

¿Para qué casos está indicada?

La laparoscopia se emplea en numerosas patologías:

Esterilidad: los problemas de infertilidad pueden venir ocasionados por la aparición de pólipos, miomas, adherencias, etc., que impiden la concepción o la implantación del embrión en el útero. A través de la laparoscopia se pueden retirar estos “obstáculos”.
Quistes de ovario: a través de esta técnica se extrae el quiste manteniendo intacto el ovario.
Miomas: se extrae esta masa del útero conservando el mismo.
Endometriosis: el laparoscopio permite identificar con precisión el tejido que ha crecido fuera del útero y retirarlo.
Incontinencia urinaria y prolapso genital: con la laparoscopia se puede colocar una malla sintética que permita fijar los órganos pélvicos hacia el sacro cuando la situación es grave.
Embarazos ectópicos.
Ligadura de trompas.
Cánceres ginecológicos.
También la laparoscopia se puede utilizar simplemente con fines de diagnóstico para determinar cuál es la patología que sufre la paciente.

¿Cuáles son las ventajas de la laparoscopia frente a la cirugía abierta?

En primer lugar hay que decir que se trata de una cirugía de las llamadas “mínimamente invasiva” ya que simplemente a través de unas pequeñas incisiones en el abdomen se pueden introducir los instrumentos para operar y el tubo con una cámara para poder guiar al especialista en la operación.

Entre las ventajas de la laparoscopia ginecológica se encuentra el poco tiempo de hospitalización requerido, siendo la mujer dada de alta tan sólo 24 horas después de la intervención

Otra gran ventaja que se deriva de lo expuesto anteriormente es que el tiempo de hospitalización es menor. En la mayoría de los casos la paciente recibirá el alta a las 24 horas tras la intervención (o incluso tan sólo a las 2 o 3 horas posteriores, dependiendo del tipo de intervención). Además las incomodidades y los dolores son muy inferiores a los característicos de las intervenciones quirúrgicas clásicas, teniendo tan sólo ciertas molestias.

Por las características de la intervención, hay menos riesgo de contraer infecciones, ya que el abdomen está cerrado (a diferencia de lo que ocurre con otras cirugías) y tan sólo tiene una herida diminuta, por lo que la posibilidad de que la misma se contamine disminuye.

Además, las cicatrices de la laparoscopia ginecológica son casi inexistentes, debido a que las incisiones son muy pequeñas.

Los cuidados después de una laparoscopia son mínimos, pero al menos durante la primera semana tras la intervención se han de tener ciertas pautas:

  •  Mantener una dieta ligera.
  •  Disminuir la actividad física.
  •  Evitar el alcohol y el tabaco.
  •  Evitar mantener relaciones sexuales.

Otra de sus ventajas es que debido al mínimo tiempo de recuperación requerido, la reincorporación a la vida laboral es también muy rápida.

Resumen
Laparoscopia ginecológica: una cirugía mínimamente invasiva
Título
Laparoscopia ginecológica: una cirugía mínimamente invasiva
Descripción
La laparoscopia es una cirugía mínimamente invasiva que permite acabar con ciertas patologías ginecológicas con un rápida recuperación.
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BraunMarketing & Consulting
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