¿Qué es el prolapso uterino y cómo se trata un útero caído?

Clínica PedrosaGinecología y Salud de la Mujer

el prolapso uterino

Todos los órganos de los seres vivos necesitan están agarrados al cuerpo a través de distintos músculos, tendones, ligamentos… y en algunas ocasiones, este tipo de estructuras se pueden debilitar por algún tipo de razón, dando a lugar al prolapso uterino o al desprendimiento de útero.

Pese a que el nombre puede llamar a alarma, lo cierto es que es una patología bastante común y que no suele conllevar ningún tipo de riesgo. En la mayoría de ocasiones, el prolapso uterino no suele necesitar tratamiento.

Esto, al final lo que consigue es que la calidad de vida de la paciente sea mucho mayor a lo que podría sufrir con otro tipo de patología ginecológica. Y aquí en Clínica Pedrosa contamos con las tecnologías más innovadoras y avanzadas para poder tratarte con la mayor calidad profesional posible.

¿Cómo se produce el prolapso uterino o el desprendimiento de útero?

Como te comentábamos al comicio de este post, una mujer puede tener el útero caído tras haberse desprendido de manera parcial de la estructura que lo sostiene porque dicha estructura ha sufrido algún tipo de modificación.

Es decir, si los músculos del suelo pélvico, que son los encargados de agarrar el útero, se han visto debilitados o estirados por algún tipo de razón; es posible que nos encontremos con un desprendimiento de útero.

Esto se denomina como prolapso uterino y es una afección que nos podemos encontrar bastante recurrentemente en ciertas pacientes que han podido ser madre y se encuentran en el proceso posmenopaúsico.

¿Qué síntomas presenta el prolapso uterino?

Un útero caído no tiene porqué presentar ningún tipo de síntoma. Sobre todo, porque cuando suele ocurrir son casos bastante leves. Pero si este útero ha caído más de la cuenta o está provocando algún tipo de colapso en otro lugar, podríamos presentar:

  • Un bulto en el interior de la vagina.
  • Tejidos sobresaliendo de la vagina.
  • Problemas de estreñimiento.
  • Dificultad urinaria por incontinencia o retención.
  • Sensación de no haber expulsado toda la orina.
  • Menor sensación en el tejido vaginal.
  • Infección de orina constante.
  • Pequeñas molestias lumbares.

¿Cómo se diagnostica el prolapso uterino?

Lo cierto es que muchas de las afecciones del sistema reproductor de la mujer tienen una sintomatología muy parecida. Es por ello que es importante contar con grandes profesionales especializados y la tecnología correcta para realizar un diagnóstico real. En Clínica Pedrosa nos preocupan de verdad nuestras y nuestros pacientes y pondremos a tu disposición la mayor profesionalidad.

Si vienes a Clínica Pedrosa a examinarte, el diagnóstico comenzará por una consulta en dónde nos contarás tu sintomatología, lo que te ocurre y el tiempo que has estado padeciendo de los síntomas. La empatía es crucial para hacer entender que este tipo de patología no suele ser grave y que estás en las mejores manos, sean las nuestras o las de cualquier profesional del sector.

El siguiente paso para poder diagnosticarte si padeces de prolapso uterino es realizar una exploración vaginal para poder comprobar si existe o no desprendimiento de útero. Esta exploración podrá acompañarse de una ecografía, un TAC y/o una RMN de la pelvis.

Gracias a este tipo de pruebas y exploraciones se podrá diagnosticar si el útero ha caído o no. Y en caso de existir un prolapso uterino, determinar el nivel de desprendimiento y el riesgo que pudiera atañar.

Tengo desprendimiento de útero, ¿ahora qué?

Pues ahora habrá que determinar si el prolapso uterino es leve, moderado o grave. En la gran mayoría de los casos suele ser leve y no necesitará ningún tratamiento más allá de fortalecer los músculos del suelo pélvico. De esto, te hablaremos un poco más abajo.

En caso de tener un prolapso uterino moderado significará que algunos de tus tejidos pueden estar comenzando a sobresalir por la vagina. Esto podría ocurrir con el propio útero al haber tenido el desprendimiento o que la vejiga sobresalga por la vagina, dando lugar a un prolapso de vagina y no de útero.

Y en el caso más grave sería que el útero haya caído del todo o casi del todo. Entonces, aquí, sería donde el tratamiento sufriría un cambio más drástico. Si tu prolapso uterino es grave, se deberá realizar una intervención quirúrgica para extirpar el útero a través de una histerectomía.

Hay que reforzar el suelo pélvico

Como comentábamos, el prolapso uterino no necesita un tratamiento farmacológico sino más bien físico de fortalecimiento de la zona. En aquellos casos más leves del desprendimiento del útero, se recomienda una dieta rica en fibra, tener un peso sano y ejercitar los músculos de la pelvis.

Estas tres pequeñas introducciones a mantener un estilo de vida saludable, ayudará a tu útero. La dieta rica en fibra hará que no tengamos que ejercer presión cuando vayamos al baño. Un peso adecuado hará que los músculos no tengan que soportar más peso del que deben; y ejercitar los músculos harán que se fortalezcan y vuelvan a agarrar el útero con fuerza.

En aquellas personas que presenten una tos crónica o una bronquitis, deberán seguir la recomendación de sus médicos o médicas de cabecera y el tratamiento que sigan. Una tos continuada y fuerte también podrá favorecer que los músculos pélvicos se pudieran debilitar.

También existe la posibilidad de aumentar el nivel de estrógenos a través de cremas especializadas o la toma de pastillas indicadas.

Tratamiento para prolapso uterino

Si el prolapso uterino es de nivel moderado, además de todo lo que se ha mencionado anteriormente, se podrá realizar una estimulación eléctrica. Esto consigue ejercitar los músculos pélvicos a través de pequeñas descargas que contraen los músculos de manera repetida.

Si el prolapso uterino que sufres es algo más delicado, en Clínica Pedrosa tenemos las tecnologías más avanzadas y especializadas en poder colocar un anillo vaginal que ayuda a sostener los tejidos de la musculatura pélvica que se han debilitado.

Este anillo es extraíble y te enseñaremos a cómo extraerlo para limpiarlo e higienizarlo y volverlo a insertar para mantener el prolapso uterino a raya.

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