Fibromas uterinos: causas y tratamiento

Clínica PedrosaOncología ginecológica

fibromas uterinos

Muchas mujeres a lo largo de sus años fértiles pueden sufrir de fibromas uterinos. Los fibromas uterinos no son más que tumores musculares que son benignos y comienzan a crecer en las paredes del útero o la matriz.

En muchas ocasiones podremos ver a los fibromas también denominados como “leiomioma” o “mioma”, que no deja de ser otras denominaciones médicas a las que se refiere a los fibromas uterinos. Además, esta afección nos la podemos encontrar en forma de un solo fibroma o de varios en la zona uterina.

¿Qué tipo de mujeres son más susceptibles de sufrir un fibroma?

Los fibromas suelen aparecer a mujeres en edades fértiles. Estos tumores, que en la gran mayoría de los casos son benignos, pueden tener distintos tamaños. Bien puede ser del tamaño de una semilla, que apenas se note y que ni se sienta que se tiene.

O bien, un fibroma puede adoptar la forma hasta de un pomelo, pudiendo causar ciertos síntomas que molestan a la mujer que lo sufre. Mujer que suele tener una edad comprendida entre los 30 y los 40 años.

En caso de mujeres en proceso menopáusico, los riesgos de tener fibromas se reducen en todos los sentidos; tanto en poder desarrollarlo como si se desarrolla, desarrollarse en un tamaño ínfimo y, en casi todas las ocasiones, de forma completamente asintomática.

En caso de tener antecedentes familiares en los que otras mujeres ancestrales han sufrido de fibromas, la mujer puede tener hasta tres veces más posibilidades de desarrollar fibromas que una mujer que no tenga antecedentes familiares en este tipo de caso.

Además, las mujeres afroamericanas son más propensas a desarrollar estos fibromas que el resto de etnias. También se puede juntar el factor del sobrepeso, patología que puede multiplicar el riesgo de desarrollar los fibromas.

Por otro lado, las personas más carnívoras, también pueden favorecer la aparición de fibromas; ya que este tipo de dietas favorecen las posibilidades de tener fibromas al consumir, en exceso, carnes rojas, incluyendo el jamón serrano. Mientras que tener una dieta más rica en vegetales, hace que las posibilidades de desarrollar un fibroma disminuyan considerablemente.

¿De qué manera se desarrollan los fibromas?

Los fibromas, como comentábamos anteriormente, se desarrollan o crecen en las paredes del útero o de la matriz. Dependiendo de la ubicación donde se desarrollen pueden ser:

  • Fibromas Submucosos. Este tipo de fibromas crecen en la cavidad uterina.
  • Fibromas intramurales. Este tipo de fibromas se desarrollan dentro de la propia pared del útero.
  • Fibromas subserosos. Este tipo de fibromas crecen fuera del útero.

También nos podemos encontrar algunos fibromas que pueden parecer hongos, por ello contar con un buen diagnóstico es imprescindible. Para ello, en Clínica Pedrosa contamos con los mejores profesionales y la última tecnología para poder saber si tu caso se trata de un fibroma o de otro tipo de patología.

Este tipo de fibromas que pueden parecer hongos se denominan como fibromas pedunculados, crecen en la superficie del útero, o bien en la cavidad de la matriz.

Síntomas de los fibromas

La gran mayoría de mujeres que sufren de fibromas suelen ser personas asintomáticas, es decir, que no notan ningún tipo de síntoma que pudieran relacionar con la existencia de estos tumores benignos.

Es por esto por lo que las revisiones periódicas y regulares a tu profesional de la salud ginecológica se convierte en algo esencial para poder detectar anomalías en tu cuerpo y poder mejorar la calidad de tu vida cuanto antes y sin que se desarrollen más de la cuenta.

Aunque sí que hay mujeres que suelen experimentar síntomas, sobre todo, cuando los fibromas se han desarrollado más de la cuenta. Este tipo de síntomas pueden ser:

  • Sangrado excesivo. Tanto que pueden producir anemia por el exceso de expulsión de fluidos y sangre por la cavidad vaginal.
  • Sensación de saciedad pélvica.
  • Inflamación en la zona pélvica o en el bajo abdomen.
  • Necesidad de orinar de manera demasiado frecuente.
  • Molestia o dolor durante la práctica de relaciones sexuales.
  • Molestia o dolor lumbar.

A su vez, si una mujer se encuentra en estado o en un proceso de fertilización o de búsqueda de quedarse embarazada, se deben tener en cuenta algunos riesgos:

  • Complicaciones en el embarazo y en el parto. Normalmente se ha de necesitar realizar una cesárea en el parto. Los fibromas multiplican el riesgo del parto.
  • Desarrollar infertilidad. Estos casos suelen ser bastante raro y se suelen producir cuando el desarrollo del tumor benigno ha sido excelso.

¿Cómo se diagnostican los fibromas?

Normalmente los fibromas no presentan ningún síntoma, es por ello que estos tumores benignos se suelen diagnosticar cuando se realizan las revisiones ginecológicas periódicas. Aunque está claro que, si una persona presenta los síntomas de poder padecer fibromas, tras la explicación por parte de la paciente, el profesional de la salud ginecológica activará un protocolo de actuación para la realización de ciertas pruebas que pudieran diagnosticar la posible existencia de fibromas.

Normalmente, las pruebas diagnósticas que se realizan son aquellas que estudian por imagen los órganos reproductores femeninos. Este tipo de pruebas pueden ser:

  • Prueba de ultrasonido. A través de una máquina especializada, manda ondas de sonidos través del abdomen o del interior de la vagina, las cuales al rebotar, recrean la imagen para poder emitirla y ver el interior de la zona a explorar.
  • Resonancia Magnética. Una de las mejores pruebas de imagen de diagnóstico para ver los músculos del interior del cuerpo de un ser humano.
  • Radiografías. Ya todo el mundo conocemos el método de realización de los Rayos X.
  • Tomografía computarizada. Son distintas imágenes radiológicas que se realizan en distintos ángulos para así poder obtener una imagen completa de la zona.
  • Histerosalpingografía o sonohisterografía. Se inyecta agua con una tinta especial en el útero para poder realizar imágenes de ultrasonido más efectivas que las radiografías.

¿Cuál es el tratamiento para los fibromas?

En función del tipo de fibroma, o fibromas, que tengas, este, o estos, se podrán tratar a través de un tratamiento farmacológico o a través de cirugía. En el caso de que tu tipo de fibroma sea leve, apenas presente síntomas y su tamaño no sea excesivo, el tratamiento farmacológico será la opción más viable para evitar así la cirugía.

Medicamentos de venta libre como los analgésicos o antiinflamatorios no esteroides suelen ser la mejor opción para aliviar alguno de los síntomas de los fibromas, como puede ser el ibuprofeno.

También se podrá estudiar la posibilidad de recetar un tratamiento a base de anticonceptivos de bajas dosispara poder controlar el sangrado, aunque no controlan el crecimiento del tumor benigno. Esto también sucedería con la instalación de un DIU, por los mismos motivos que las pastillas anticonceptivas.

En los casos más avanzados de fibromas uterinos, se podrá proceder a la realización de la cirugía. Esta cirugía podrá realizarse de distintas maneras dependiendo de tu caso. Acude a tu profesional de la salud ginecológica para que pueda estudiar bien tu caso.

En Clínica Pedrosa contamos con los mejores profesionales determinar cuál sería el tratamiento para tu fibroma uterino. En caso de tener que proceder a la cirugía, en Clínica Pedrosa contamos con la última tecnología para poder realizarla garantizándote la mejor calidad de vida tras la operación.

¿Existe algún medicamento que reduzca el tamaño de los fibromas?

Sí, sí existen medicamentos que reduzcan el tamaño de los fibromas. El fármaco más conocido es el que tiene el principio activo de leuprorelina, también conocida como leuprolida. Este medicamento es una hormona fabricada que ayudará a reducir el tamaño de los fibromas si se sigue el tratamiento correcto.

Este fármaco también se utiliza para otros cánceres malignos, aunque en el caso de los fibromas, que son tumores benignos, el fármaco funciona especialmente bien. Este fármaco puede administrarse a través de una inyección, de un atomizador nasal o un implante.

Por otro lado, el uso de la leuprolida se suele utilizar también antes de la realización de la cirugía para que la extirpación resulte más fácil y fructífera. De esta manera, se reduce el riesgo que pudiera conllevar la cirugía, como cualquier otro proceso quirúrgico.

¿Se pueden prevenir los fibromas?

De momento no existe ningún tipo de información científica empírica sobre la prevención de los fibromas uterinos. Además, afortunadamente, este tipo de afecciones suelen pasar de largo para las mujeres. Por lo que no suelen afectarte a tu calidad de vida a no ser que se tenga que realizar una cirugía.

Lo mejor es mantener un estilo de vida saludable para poder más o menos prevenirlos. En caso de sufrir de un fibroma uterino, no te preocupes ni caigas en el pánico. Los fibromas uterinos son benignos y su tratamiento y extirpación son bastante sencillos.

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